- ⚡ Sword II convierte redadas y doomscrolling en un disco que abraza
- 🎸 Electric Hour mezcla shoegaze nervioso, guitarras acústicas y euforia rara
- 🔥 Más que protesta explícita, es un mapa emocional para no rendirse hoy
¿Puede un disco nacido entre redadas policiales y descargas eléctricas ser también un abrazo colectivo? En Electric Hour, Sword II convierte la ansiedad política y el doomscrolling en canciones que dan ganas de montar una banda hoy mismo.
¿Sabías que una de las bandas más urgentes del indie actual compuso su nuevo disco en una casa que los electrocutaba mientras la policía allanaba casas a su alrededor?
Eso es literalmente lo que vivieron Sword II en Atlanta mientras grababan Electric Hour, un álbum de rock ruidoso, shoegaze nervioso y pop onírico que nace en pleno conflicto contra el proyecto de Cop City y bajo una sensación de vigilancia constante. Y, aun así, suena a algo parecido a la esperanza.
En un momento en el que la mayoría de música política se queda en el eslogan o el tweet, Electric Hour hace otra cosa: convierte la ansiedad en energía, el miedo en movimiento y el ruido en comunidad. Y eso, te lo digo en serio, cambia la forma de escuchar este disco.
Electric Hour: vivir enchufados al miedo, pero bailar igual
La expresión la pone la propia banda: we are living in the electric hour. Todo es corriente: la de los cables mal puestos de la casa donde grababan, la de la pantalla del móvil con imágenes de guerras, redadas, detenciones, y la de la tensión política que atravesaba Atlanta con las protestas contra Cop City, ese enorme centro de entrenamiento policial construido sobre uno de los últimos bosques de la ciudad.
Según contaba la banda en una conversación recogida por medios como The FADER, lo que veían a diario en el móvil eran videos de raids de ICE, violencia policial, guerras retransmitidas en loop. Nada que nos pille tan lejos si has sentido ese mini colapso al abrir X o Instagram a primera hora.
Ahí está la clave del disco: no es un panfleto, no hay lemas directos en las letras, pero todo está atravesado por esa sensación de que las paredes se cierran mientras el techo salta por los aires. Los temas son rápidos, nerviosos, casi ansiosos, pero con un punto de euforia rara, como cuando estás agotadx y aun así decides salir a ver a tus colegas porque sabes que, si te quedas en casa doomscrolleando, va a ser peor.
Yo escuché Electric Hour por primera vez en un cercanías camino a Atocha, con notificaciones de noticias horribles entrando a la vez, y sentí algo muy concreto: el disco no negaba el desastre, pero me hacía sentir menos sola dentro de él.

Un estudio que parecía una silla eléctrica casera
El otro eje del álbum es casi de comedia negra: la casa-estudio donde lo grabaron no tenía la instalación eléctrica bien hecha. Los cables no estaban a tierra, los enchufes daban calambre y, si tocabas la guitarra eléctrica y el micro a la vez, cerrabas tú el circuito. Como grabar en una silla eléctrica doméstica.
Eso, que podría ser simplemente anécdota, termina filtrándose en lo sonoro. Travis y Certain Zuko contaban que tuvieron que tirar más de guitarras acústicas porque, sencillamente, daban menos miedo. De ahí que en Electric Hour haya más momentos de madera, cuerda y resonancia natural mezclados con capas de ruido y distorsión.
Ese contraste crea una estética muy concreta: precariedad convertida en textura sonora. Nada de estudio perfecto, nada de sonido esterilizado de plugin caro. Es la tradición DIY, pero en su versión 2020s, convivendo con la sombra de los SWAT aparcados en la esquina.
En Madrid, cualquiera que haya ensayado en un local de Villaverde en pleno invierno con humedad y un ampli medio roto sabe de qué hablo. La diferencia aquí es que, mientras lidiaban con chispazos dentro, fuera había redadas reales en casas de activistas vinculados a la lucha contra Cop City.
"No es un disco panfleto, es un mapa emocional para no rendirse."
(me lo repito cada vez que lo pongo en bucle)
Cop City y la nueva música de protesta sin eslóganes
Para entender del todo Electric Hour hay que mirar a Cop City, el centro de entrenamiento policial levantado sobre 85 acres de bosque en el sur de Atlanta, una respuesta directa al miedo institucional tras las protestas por el asesinato de George Floyd. En torno a ese proyecto se articuló un movimiento enorme, con acampadas en el bosque, comunidades viviendo meses entre árboles, acciones directas, conciertos, festivales.
Sword II tocaron en uno de esos eventos en 2023, un festival en el bosque que acabó con decenas de personas detenidas y cargos de “terrorismo doméstico” para asistentes que simplemente estaban allí, según recogían medios como Mixmag y The Guardian. La escena que relatan es de película: cientos de policías, coches blindados, la gente cogiéndose del brazo frente al escenario, la orden de “no os separéis”.
Ese clima de represión continuó después, con allanamientos de casas a cualquiera que la policía asociara al movimiento, coches patrulla haciendo presencia intimidadora en los barrios, luces rojas y azules parpadeando en ventanas de madrugada. Y justo en ese contexto la banda seguía escribiendo, grabando, tocando.
Lo interesante es que Electric Hour no responde con consignas, sino con una emoción compleja: canciones que suenan a huida hacia adelante, a fiesta rara en un piso ocupado, a celebración frágil. Es una forma de música de protesta que no se pone la chapa en la solapa, pero registra el estado del cuerpo y de la mente en tiempos de represión.

Así suena Electric Hour: ruido, ternura y vértigo
Si en su debut, Spirit World Tour, Sword II ya jugaban con shoegaze, dream pop y guitarras abrasivas, aquí llevan esa mezcla a un lugar más tenso y compacto. Electric Hour está lleno de temas cortos, casi nerviosos, donde las voces parecen nadar entre delays y distorsión, pero sin perder nunca un punto melódico muy claro.
Escuchas el disco en Spotify o Apple Music y te llega una sensación extraña: todo tiembla pero hay luz. Los riffs se mueven entre el grunge roto y la psicodelia pop, la batería va siempre medio al borde del colapso y, de repente, aparece una progresión de acordes sencilla que suena como si alguien encendiera una lamparita de noche en mitad del apagón.
La mayor sorpresa está en cómo lo acústico y lo eléctrico conviven. No suena a “versión desenchufada”, sino a capas de realidad: el peligro del cable pelado y la intimidad de la guitarra que tocas sentado en el suelo. Ahí está la magia de Electric Hour, en ese equilibrio entre ruido y ternura, entre colapso y caricia.
Para quien venga de bandas como My Bloody Valentine o los momentos más ruidosos de Cocteau Twins, aquí hay un guiño claro. Pero Sword II están también dialogando con una generación acostumbrada a pasar del hyperpop a la cumbia en un mismo playlist. Es un disco que no pide permiso a los géneros, solo al estado de ánimo.
Lo que esta banda de Atlanta nos dice a la juventud de aquí
Hay una frase de Mari González que me persigue: “Ahora es el momento de empezar una banda, de salir con tus amigos, de no aislarte”. En plena avalancha de malas noticias, suena casi radical decir eso. Pero es justamente la propuesta de Electric Hour: no esperar a que mejore el contexto para crear comunidad.
Pienso en salas pequeñas de Madrid, Barcelona, Valencia, en comunidades DIY de Latinoamérica montando conciertos en centros sociales o patios, y veo un espejo claro. No necesitamos una Cop City para sentir que la cosa se oscurece: precariedad, alquileres imposibles, auge de discursos reaccionarios y fatiga digital ya pesan bastante.
Electric Hour se puede leer como un pequeño manual emocional para esa situación. No dice “haz la revolución así”, pero sí deja pistas útiles.
Tres ideas que deja Electric Hour para tu propia escena
Hazlo con lo que tienes
Si ellos grabaron en una casa medio en ruinas y con calambres, tu piso y un micro cutre también valen. Lo importante es el gesto, no el equipo perfecto.La banda es tu red afectiva
En tiempos de aislamiento, un grupo puede ser la excusa para veros, tocar, hablar, desahogaros. Eso ya es político sin que lo sea explícitamente.Convierte la ansiedad en movimiento
Electric Hour no niega el miedo, lo canaliza. Ensayar, montar un bolo o escribir un tema es una forma de no quedarse congeladx frente al timeline.
Yo, que paso media vida entre salas pequeñas y festivales, lo noto: cuando un grupo consigue transformar lo que nos angustia en algo que nos junta en una misma sala, la política está ahí, aunque nadie grite consignas.
Así que la próxima vez que abras Spotify buscando algo que acompañe tu doomscrolling, prueba a poner Electric Hour y a darle la vuelta: escucha, cierra apps y escribe ese mensaje a tu colega con quien llevas meses diciendo que “algún día” montaréis algo.
Cuéntanos: ¿sientes que los discos como Electric Hour te ayudan a llevar mejor el ruido del mundo o eres más de evasión total? ¿Team catarsis o team desconexión? Únete al debate y recomiéndanos en comentarios otros discos que estén haciendo esta misma jugada.

Preguntas frecuentes
¿Quiénes son Sword II y de dónde salen?
Sword II es una banda de Atlanta que mezcla indie rock, shoegaze y pop experimental. Saltaron al radar con su debut Spirit World Tour, muy aplaudido en medios especializados. Con Electric Hour consolidan una propuesta intensa, política en el subtexto y muy emocional.
¿De qué trata exactamente Electric Hour?
Electric Hour no cuenta una historia lineal, pero gira en torno a vivir con ansiedad política, represión y saturación digital. El contexto de las protestas contra Cop City y las redadas policiales en Atlanta se cuela en el sonido: canciones nerviosas, eufóricas y vulnerables a la vez.
¿Es un disco de protesta política directa?
No en el sentido clásico. No hay consignas explícitas ni nombres propios en las letras. La protesta está en el clima emocional: miedo, rabia, deseo de comunidad, ganas de hacer algo ya. Es más un diario sensorial de la época que un panfleto.
¿Dónde puedo escuchar Electric Hour legalmente en España y LatAm?
Electric Hour está disponible en las principales plataformas de streaming como Spotify, Apple Music y otras alternativas legales. Si te gusta el disco, es buena idea seguir a la banda, compartir sus temas y, cuando sea posible, apoyar comprando vinilo o merch en sus canales oficiales.

