- 🎧 Duelo sin cliché: épica íntima entre post‑rock y teatro
- 🎬 Lanthimos le da cancha total: libertad y Oscars a la vista
- 🌾 Infancia, pérdida y humor raro: un disco-cicatriz con alma
¿Se puede cantar al duelo sin violines tristes? Jerskin Fendrix lo hace: entre post‑rock expansivo, teatro musical y cine con Lanthimos. Te cuento por qué su nuevo álbum es un mapa emocional distinto.
Jerskin Fendrix rompe el cliché del duelo musical
¿Sabías que un álbum sobre la muerte puede ser también luminoso, incluso travieso? Jerskin Fendrix, pianista y violinista de formación, lo demuestra en “Once Upon a Time… in Shropshire”, un disco que evita el violín llorón y el piano melancólico de manual. En su lugar, levanta una arquitectura emocional donde la tristeza convive con la rabia, la risa nerviosa y la ternura. Lo escuché por primera vez de madrugada, con Madrid medio en silencio, y sentí esa vibración rara que sólo dejan las obras que no buscan consuelo fácil, sino verdad.
Fendrix parte de pérdidas muy concretas —un amigo, después su padre—, pero la brújula apunta a un territorio más amplio: cómo despedirse sin editar los matices. Hay cortes que estallan en grandeza post‑rock, otros respiran ansiedad íntima, y de pronto aparece un reprís casi de teatro musical que te desmonta. Ese vaivén no es capricho: es el retrato honesto de una memoria que no sabe quedarse quieta. Como me dijo un director en San Sebastián: lo más difícil del duelo no es llorar, es recordar sin Photoshop. Aquí no hay filtros.

Shropshire, memoria y la banda sonora de una infancia
El título lo deja claro: además de personas, Fendrix llora un lugar. Shropshire —la campiña inglesa donde creció— funciona como altar y caja de resonancia. Hay un detalle que me atravesó: mientras hacía el disco, su madre se mudó y esa casa dejó de existir. Terminar el álbum fue, en su cabeza, cerrar la puerta de la infancia. Y eso se oye. Entre capas de cuerdas y texturas electrónicas, el paisaje aparece como fantasma amable: colinas, lagos químicos de adolescencia, fiestas que ya no volverán.
Pistas como “Together Again” condensan esa doble mirada: celebración y pérdida bailan pegadas, con versos que huelen a madrugada y a llamada no contestada. En “Beth’s Farm” —single con videoclip dirigido por colaboradores de su órbita cinematográfica— el costumbrismo se curva en fábula. Lo valioso es que Fendrix nunca se queda en la postal. Igual que en la mejor narrativa coming‑of‑age, lo importante no es el sitio, sino cómo el sitio te sostiene cuando el mundo acelera. Por eso este disco pincha tan hondo: porque suena a ritual para no olvidar.
Del club al set: Lanthimos, libertad y riesgo calculado
La otra gran capa de Jerskin hoy es el cine. Tras su debut “Winterreise”, el salto a la banda sonora de “Pobres criaturas” lo puso en el radar global: nominación al Oscar incluida (sí, ese zumbido inquieto aún me recorre cada vez que la reviso). Lo interesante es la dinámica con el director: libertad radical, cero micromanagement. Para su nuevo proyecto conjunto —“Bugonia”— Fendrix compuso con tres palabras‑farol: “bees, basement, spaceship”. Minimalismo de instrucciones, maximalismo de ideas.
Desde Madrid he visto muchos músicos perder carácter cuando pasan al audiovisual. Aquí ocurre lo contrario: la disciplina del cine le afila el lenguaje. El montaje obliga a elegir, a cortar grasa. Y esa austeridad vuelve al álbum para abrir más aire entre picos emocionales. En entrevistas recientes, Jerskin reivindica también la ética de su escena —la del sur de Londres, The Windmill, Black Midi, Black Country, New Road—: nada de conformismo, siempre curiosidad. Se nota. El disco respira esa energía de laboratorio, pero con cicatrices reales.

Cuatro entradas para descubrir a Jerskin Fendrix
- “Once Upon a Time… in Shropshire” (álbum): Puerta grande; duelo sin melodrama y memoria de alta definición.
- “Together Again” (tema): Ánimo festivo con nudo en la garganta; teatro musical torcido y adictivo.
- “Beth’s Farm” (single): Folk raro con brillo cinematográfico; campiña convertida en mito personal.
- Banda sonora de “Pobres criaturas” (selección): Timbres insólitos que elevan la imagen; su pasaporte al gran circuito.
Si llegas desde el cine, el álbum te parecerá íntimo y expansivo; si llegas desde el indie, la banda sonora te mostrará su pulso visual. Dos puertas, misma casa: riesgo y emoción sin maquillaje.
Duelo pop en 2025: verdad, humor y cero vergüenza
En tiempos de playlists‑mood, hablar de tristeza se volvió tendencia, pero también cliché. La diferencia está en el matiz. Fendrix lo aborda como un caleidoscopio: lo serio y lo tonto, lo solemne y lo ridículo, todo cabe. Y eso lo hace profundamente contemporáneo. Informes recientes de la industria (IFPI, Nielsen) llevan años señalando que la audiencia joven premia la autenticidad y los relatos personales; este álbum suena justo a eso, sin postureo.
Como crítica que se pasa festivales del año con la libreta en mano, valoro cuando un artista entiende que el dolor, si es canción, no tiene por qué pedir perdón por existir. Aquí no hay pornografía emocional ni frases de taza: hay composición, riesgo y memoria. Si te remueve, deja que te remueva. Y si te hace reír en medio del naufragio, mejor aún: también es humano.
¿Te tocó este disco tanto como a mí? Cuéntanos qué pista te rompió y por qué. Únete al debate en Threads o X y comparte ese verso que no te suelta.

Preguntas frecuentes
¿Dónde escuchar “Once Upon a Time… in Shropshire” legalmente en España y LatAm?
Está disponible en las principales plataformas de streaming y en tiendas digitales de descarga. Si prefieres físico, consulta sellos y distribuidoras locales: algunas ediciones en vinilo suelen llegar a tiendas especializadas.
¿Qué papel juega Yorgos Lanthimos en el sonido actual de Jerskin?
Más que “influencia”, es un marco de libertad. El director le da margen para experimentar y elegir, lo que afila su escritura. Su trabajo en “Pobres criaturas” y el próximo “Bugonia” han consolidado a Jerskin como compositor con voz propia en cine.
¿El álbum trata explícitamente de muerte y suicidio?
Sí, parte de pérdidas personales, pero no es un memorial monocorde. Explora la complejidad del duelo —rabia, humor, alivio, ternura— y la liga a recuerdos de infancia y adolescencia. Es íntimo sin volverse hermético.
¿Habrá gira o conciertos de Jerskin Fendrix en España?
Consulta sus canales oficiales y promotoras locales. Suele anunciar fechas con antelación y no es raro que artistas de su perfil aterricen en festivales ibéricos. Activa alertas: las entradas vuelan cuando hay buen boca‑oreja.

