Primer plano de una figura de acción militar clásica sobre un escritorio oscuro con iluminación dramática y carteles de cine desenfocados al fondo.

G.I. Joe regresa con Max Landis y el dilema de Paramount

  • 🔥 Paramount revive G.I. Joe encargando guiones a Max Landis y Danny McBride
  • ⚡ David Ellison consolida su estrategia de rescatar figuras polémicas de la industria
  • 🎯 El proyecto busca un equilibrio entre el tono oscuro de Landis y la comedia de McBride

G.I. Joe es la nueva apuesta de Paramount para resucitar sus franquicias dormidas, pero la elección de Max Landis ha encendido las redes. Tras años de silencio por acusaciones de abuso, el guionista vuelve junto a Danny McBride para dar forma a un universo que no termina de encontrar su tono.

G.I. Joe vuelve a estar en el centro de la industria tras el anuncio de Paramount sobre sus nuevos guionistas. David Ellison ha decidido confiar el futuro de la franquicia a Max Landis y Danny McBride. Esta decisión no solo busca resucitar una marca de juguetes, sino que confirma una tendencia arriesgada en el estudio.

Como alguien que ha seguido de cerca las fluctuaciones de las grandes productoras en Madrid y los festivales internacionales, el movimiento de Paramount no me sorprende por su ambición, sino por su elección de personal. Bajo la dirección de David Ellison, el estudio está demostrando una voluntad casi sistemática de ignorar el clima social a cambio de lo que consideran "talento probado". Max Landis, hijo del legendario John Landis, regresa tras años de ostracismo después de que en 2019 The Daily Beast publicara un reporte donde 8 mujeres lo acusaban de abusos emocionales y sexuales.

La rehabilitación del talento en la era Ellison

¿Por qué Paramount apuesta por figuras polémicas para G.I. Joe? La respuesta parece residir en la filosofía de Skydance. La empresa de Ellison ya ha mostrado este patrón anteriormente. Contrataron a John Lasseter tras su salida de Pixar por comportamientos inadecuados y recientemente dieron luz verde a Rush Hour 4 con Brett Ratner, otro nombre marcado por el movimiento #MeToo.

Esta estrategia de "rehabilitación" sugiere que para Ellison, la propiedad intelectual (IP) es tan valiosa que requiere de narradores con un estilo distintivo, sin importar el bagaje que traigan consigo. No es solo una cuestión de ética, sino de mercado. En un contexto donde Warner Bros se escapa de Netflix: Paramount gana la puja por cifras que rondan los 110.000 millones de dólares, la presión por generar éxitos de taquilla inmediatos es asfixiante.

"Paramount está ofreciendo a otro talento de Hollywood caído en desgracia una segunda oportunidad." (Polygon, traducción)

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El futuro de G.I. Joe entre el riesgo y la nostalgia

El desafío creativo para G.I. Joe es monumental. La franquicia ha intentado encontrar su lugar en el cine moderno sin éxito rotundo, pasando de la acción exagerada de las primeras entregas al fallido intento de origen con Snake Eyes en 2021. La combinación de Landis y McBride es, cuanto menos, esquizofrénica desde el punto de vista narrativo:

  • El enfoque Landis: Conocido por Chronicle (2012), Landis suele optar por deconstrucciones oscuras y violentas de los tropos heroicos.
  • El factor McBride: Danny McBride, cerebro detrás de The Righteous Gemstones, aporta un humor absurdo y una ligereza que encaja mejor con una marca que, al final del día, vende juguetes de Hasbro.
  • La colisión tonal: Paramount ha encargado dos tratamientos distintos, lo que sugiere que el estudio aún no sabe si quiere un drama militar serio o una comedia de acción autoparódica.

Esta dualidad es peligrosa. Si intentan fusionar ambos guiones, corren el riesgo de crear un producto híbrido que no satisfaga ni a los fans de la nostalgia ni a las nuevas audiencias que buscan coherencia.

El contraste de modelos: ¿Autoría o IP?

Lo que estamos viendo es un cambio en el mecanismo de producción. Mientras que estudios como A24 apuestan por la visión del autor, Paramount Skydance está utilizando a los autores como herramientas para pulir una IP que ya tiene valor intrínseco. Es un modelo de "capital-heavy" donde el riesgo reputacional se diluye ante la promesa de una franquicia multimillonaria. Esto significa que la industria está empezando a priorizar la ejecución técnica sobre la imagen pública, un giro que podría redefinir las listas negras de Hollywood en esta década.

El búnker de David Ellison y el precio del perdón

Al analizar la estructura de este acuerdo, queda claro que la apuesta no es solo por G.I. Joe, sino por la capacidad de Landis para escribir guiones rápidos y con gancho comercial. Landis tiene una facilidad probada para estructurar thrillers de género que funcionan bien en plataformas de streaming, como demostró con Bright en Netflix.

Sin embargo, el coste real no se mide en dólares, sino en la percepción de la marca. G.I. Joe es una franquicia para niños y coleccionistas. Vincularla a nombres con historiales problemáticos genera una fricción innecesaria en un momento donde la transparencia es una demanda social. Te entiendo perfectamente si sientes que esto es un paso atrás; la sensación de que el talento justifica cualquier comportamiento es un fantasma que Hollywood no logra espantar.

Si la industria acepta que el talento borra el historial, G.I. Joe no es solo una película de acción, es el termómetro de una nueva moralidad corporativa donde la valoración de mercado pesa más que cualquier cuestionamiento ético.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué Paramount eligió a dos guionistas con estilos tan diferentes?

Es una táctica habitual para explorar diferentes mercados. El tratamiento de Danny McBride probablemente busque capturar la esencia lúdica de los años 80, mientras que el de Max Landis se orienta hacia una audiencia más madura y amante del cine de género crudo. El estudio decidirá cuál seguir basándose en el presupuesto y la demografía objetivo.

¿Qué impacto tiene la contratación de Max Landis en la marca G.I. Joe?

A corto plazo, genera una oleada de críticas en redes sociales. A largo plazo, Paramount apuesta a que la calidad del producto final (si llega a producirse) eclipse la controversia personal, siguiendo el modelo que ya aplicaron con otros creativos rehabilitados bajo el ala de Skydance.

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